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TRES MIL AÑOS DE COMERCIO
Las ánforas de vino más antiguas de todo el mundo
El doctor Robert Ballard ha dedicado su vida a la exploración subacuática y es un personaje ya mítico: fue el que descubrió hace 16 años los restos del Titanic. Hoy día Ballard encabeza el proyecto Jason, que se centra en un vehículo de investigación subacuática llamado Remotely Operated Vehicle (ROV) Jason. El Jason es un vehículo interactivo capaz de transmitir en vivo por televisión vía satélite, comunicándose así con estudiantes en universidades y museos por todo el mundo. Y con el Jason, hace dos años, descubrió... el vino más viejo del mundo. Fenicio y con tres mil años, nada menos.
Investigador en la prestigiosa Woods Hole Oceonographic Institute (WHOI),
en Woods Hole, Massachusetts, Ballard obtuvo su doctorado en geofísica marina en la Universidad de Rhode Island, y realizó gran parte de su trabajo de investigación en el WHOI. En esa época el
concepto de las placas tectónicas era muy polémico; Ballard fue uno de los primeros en proponer una investigación submarina a través del uso de submarinos. Finalmente su trabajo contribuyó a probar
la existencia de placas tectónicas.
En 1980 Ballard desarrolló técnicas innovadoras que revolucionarían la investigación submarina. Usando tecnología de fibras ópticas empezó a diseñar una nueva generación de robots para la
investigación remota que transmitirían imágenes en tiempo real a barcos en la superficie. Esta tecnología atrajo a la Armada norteamericana, que hizo inversiones importantes. El resultado fue un
sistema llamado Argo. El gran momento del Argo vendría en 1985 cuando descubrió lo que queda del R.M.S. Titanic en el fondo del oscuro y frío Atlántico del Norte. Una segunda expedición dejaría una
placa conmemorativa en memoria de las más de 1.500 personas muertas en el naufragio.
Y ahora, el Jason , con el hizo un descubrimiento sorprendente en 1999 y en el Mediterráneo. Pero la historia se remontaba al 1997: una
investigación de la Marina de EEUU descubre lo que parecían ser restos de un naufragio a una profundidad de 400 metros a 30 millas náuticas de Ashkelon. Un reconocimiento por sonar delataba cientos
de objetos semicilíndricos arreglados en una forma similar a la de una embarcación. Se entregaron los datos a Ballard, quien inmediatamente se puso en contacto con el arqueólogo Lawrence Stager, de
la Universidad de Harvard.
Stager, experto en comercio antiguo, examinó las imágenes y advirtió de que eran objetos bizantinos (no muy interesantes) o de la Edad de Hierro (muy interesantes, claro). Una expedición salió a
bordo del Northern Horizon con 55 toneladas de equipo a bordo, incluido el Jason. Al llegar al punto indicado los investigadores lo bajaron y observaron detenidamente las imágenes que les enviaba del
fondo del mar. Se podían ver claramente centenares de antiguas ánforas, la mayoría en buen estado, aunque sí, muy, muy viejas. Pero, ¿cómo de viejas? De repente se le iluminó la cara a Stager. Eran
fenicias, y eran de vino.
Dos embarcaciones fenicias zarparon de Tiro (hoy en el Líbano), aproximadamente en el año 725 a.C. (eran tiempos de Homero) con rumbo probable a Egipto. A bordo se encontraban más de 400 ánforas de
20 litros, con vino. Es probable que una tormenta causase que se hundieran las dos embarcaciones, cuya forma exacta ya no se puede adivinar debido por la acción sobre la madera de organismos
devoradores de materia orgánica. Las dos cayeron al fondo con suficiente suavidad como para romper solamente unas pocas ánforas. La mayoría están intactas, algunas con tapones aún visibles.
Los fenicios fueron los mercaderes más exitosos del mundo antiguo. Fueron los primeros, que sepamos, en rodear Africa en barco. Popularizaron el vino por todo el Mediterráneo. Su alfabeto llegaría a
convertirse en el que usarían los romanos y, finalmente, nosotros.
Jason sólo pudo hacer la labor investigadora inicial. Para saber más acerca de este sorprendente descubrimiento, tendremos que esperar a 2003, cuando Ballard regresará con un nuevo y más sofisticado
vehículo, el ROV Hercules, que podrá excavar el lugar submarino y obtener valiosa información acerca de los primeros grandes mercantes del vino.
Será muy interesante ver hasta qué punto de sofisticación había llegado el comercio de vinos en esa época. Nos dará un indicio importante relativo al estado del mercado del vino hace tres mil años.
Quién sabe, tal vez incluso se pueda saber algo sobre el vino que se comercializaba en esa época. Para amantes del vino, este es un descubrimiento emocionante porque nos une, clara y directamente,
con nuestros colegas enófilos de otra época, muy remota.

EN UN BUQUE HUNDIDO EN FINLANDIA
¿El champán más viejo del mundo?
Un grupo de buceadores que han descubierto un buque hundido en el Báltico ha encontrado unas botellas que, según se cree, contienen el champán bebible más viejo del mundo, elaborado a finales del siglo XVIII. "Me llevé una botella de champán para enterarnos de la época en que ocurrió el náufrago, porque no hemos encontrado ningún nombre ni ningún detalle que nos pudiese revelar el nombre del barco", declaró el pasado sábado uno de los submarinistas, Christian Ekstrom, del archipiélago de Åland, región autónoma de Finlandia. Ekstrom y sus compañeros, todos ellos suecos, abrieron la botella y cataron su contenido. "Estaba fantástico... con un sabor muy dulce, se notaba roble y tenía un aroma muy fuerte a tabaco. Y unas burbujas muy pequeñas", dice el submarinista.
Según los expertos, la forma de la botella indica que es de finales del XVIII, y ha sido enviada, con su contenido, a especialistas del champán en Francia para que lo analicen.
"Estamos al 98% seguros de que es Veuve Clicquot y probablemente de entre 1772 [año de fundación de la veterana casa de Champaña] y 1785", dice Ekstrom, añadiendo que el buque de carga probablemente iba en dirección de San Petersburgo, que entonces era la capital de Rusia. Según cuenta, encontraron el vino en su primera inmersión, y aún no saben cuántas botellas contiene el barco hundido, ni qué otra carga transportaba.
El record actual del champán más viejo del mundo lo ostenta Perrier-Jouët, que guarda dos botellas de 1825.
Richard Juhlin, expert sueco en champán, ha declarado al periodico 'Ålandstidningen' que cree que el champán es Veuve Clicquot, y que si es de finales del XVIII cada botella valdrá medio millón de coronas suecas (53.000 euros). Como el buque está en aguas de Åland, las autoridades locales decidirán qué hacer con él... y con el champán.
CLUB DE FUMADORES
Aquí no hay multa por fumar
Laura Arribas - martes 5 de abril de 2011 a las 20:00 horas
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El Encinar abre el primer club privado de fumadores de Alcalá.
Quien hizo la ley hizo la trampa. Cuando la cultura del ‘café y cigarro' parecía perdida, los clubes de fumadores dieron con la solución al problema. Por eso, tres meses después de la entrada en vigor de la polémica ley antitabaco, el dueño de El Encinar, la céntrica tienda gourmet de la calle Victoria, ha decidido crear el primer club privado de fumadores de Alcalá, donde los socios podrán disponer de un salón anexo a la tienda habilitado para poder fumar mientras se disfruta, por ejemplo, de un buen desayuno.
Una máquina de café es la clave. Instalada en un salón del local, servirá como autoservicio a los socios de la Asociación El Salón del Encinar. Se pondrá en marcha a comienzos de la semana que viene y de momento ya cuenta con siete inscripciones. La idea surgió de este empresario hace unos meses. "Vi a una pareja que estaba tomando un vino en un bar y fumando en la calle. Entonces pensé que yo también tengo vino en la tienda y un espacio donde crear un club para fumadores", explica Juan.
El espacio es un salón donde el propietario de El Encinar celebra catas de vino regularmente y en el que, indica, habrá como máximo 10 personas. "No quiero que haya más de diez simultáneamente porque si no se entorpecerían. Se trata de un lugar tranquilo donde habrá música relajante y la gente podrá charlar de una manera serena". Y todo ello por 10 euros al año. El café será gratis y si se quiere consumir algo en el interior se podrá comprar en la tienda. Asimismo, el salón se puede alquilar a grupos de un máximo de 10 personas.
La 'ley' del fumador
Juan Pastor ha apostado, al igual que otros muchos sitios en el resto de España, por un lugar donde los fumadores puedan acompañar el café con un cigarro sin necesidad de salir del local. Para poder
disfrutar de este espacio tan solo es necesario ser mayor de 18 años y pertenecer a la asociación. Únicamente se podrá fumar en la sala habilitada para ello y serán los mismos socios los que se
deberán servir el café porque la ley establece que no puede haber ningún tipo de empleado que sirva nada dentro de este lugar.
Asimismo, la asociación será sin ánimo de lucro y en el club no se podrá comercializar con nada, pero sí podrá consumirse lo que se haya comprado previamente en la tienda de El Encinar. Son los requisitos que establece la normativa y que este local ya ha dispuesto para dar la bienvenida a los fumadores la semana que viene.
